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La Navidad en familia en tiempos de COVID-19 supone un reto para todos nosotros puesto que son fechas muy señalas y que mueven muchas emociones soterradas.

Como afrontar los cambios de estas celebraciones:

  • ¿Podré ver a mi madre?  
  • ¿Podré abrazar a mi abuelo? 
  • ¿Podré reunirme con mi familia del pueblo?
  • ¿Podré disfrutar de la Cabalgata de Reyes como lo hago desde hace tantos años? 
  • ¿Podré jugar con mis primos como la navidad pasada?  
  • ¿Podré esperar las campanadas con mi padre?

 

“Los podré” que tantas dudas, miedos, incertidumbre y angustia nos generan desde hace más de ocho meses.

 

¿Cómo será la navidad desde esta nueva realidad que nos ha tocado vivir en todo el mundo, sin excepción? Debemos comenzar a imaginarnos lo que estamos próximos a experimentar, basándonos en lo que tenemos frente a nuestros ojos.

Intentamos mantener un orden y equilibrio en nuestra vida; pero, por la propia naturaleza de lo que significa vivir, los cambios aparecen y muchos de ellos de manera intempestiva. 

Normalmente tienes una proyección de los posibles sucesos que se pueden presentar, según factores como: fechas, condiciones de salud o económicas, actitudes, la estación del año, el estado del tiempo; en fin, cosas que podemos considerar relativamente normales. 

Unas fiestas sin precedentes en nuestras vidas 

Pero la humanidad no podía haber imaginado que algo como una pandemia, cambiaria al mundo entero y quizás para siempre.

Ante las condiciones epidemiológicas actuales, todo indica que habrá limitaciones para celebrar las fiestas; de la forma como lo hemos hecho hasta ahora ya no podrá ser.

Debemos estar conscientes que las familias juegan un papel determinante en lo que las autoridades llaman “doblegar la curva”. 

No tenemos por qué renunciar a las fiestas, pero sí asumir que este año lo importante no es la cantidad sino la calidad de los abrazos con los que tengamos más cerca.

La pena por no poder reunirnos con los amigos por supuesto que va a aparecer, pero hay que observar el entorno y proteger a los más vulnerables.

En las mesas seremos menos, eso es cierto, pero hay que encontrar motivos para sentir el verdadero significado de la fortuna en estos tiempos. 

8 Pasos para aceptar el cambio 

1.- Empecemos por nosotros, antes de tener que dirigir y hacer entender a otros que hay que mudar de aires.

 2.- El cambio asusta y es totalmente normal, forma parte de la naturaleza.

 3.- Es positivo preguntarse ¿Qué es lo que yo tengo que aprender de este cambio?

 4.- El cambio es una extraordinaria ocasión para reajustar ese equilibrio que tratamos siempre de mantener.

5.- Hay cambios positivos y negativos, unos que se quieren y otros que jamás esperas, un ejemplo de este último, es esta navidad que será la más anormal de nuestras vidas. 

 6.- No caer en la negación de lo que es la realidad de esta situación. Hablar sobre tus sentimientos y ponerte en el lugar de tus hijos para ver de frente lo que realmente ocurre. 

7.- Los momentos de miedo que ya has vivido, pueden volver a aparecer, sobre todo en una celebración tan atípica. 

8.- El cambio permite apreciar lo que realmente importa y desechar lo que no aporta. 

Cómo afrontar los cambios en la familia

  • Asumir que se ha perdido algo importante, hablar sobre la tristeza que genera en cada uno. La nostalgia por lo que fue en el pasado sólo hace que nos alejemos de la realidad. 
  •  Este es un cambio que afecta a toda la familia, por tanto el dialogo interno de quien dirija la nueva situación es muy importante. Existe una preocupación sobre las consecuencias en los hijos, sin embargo, una comunicación efectiva hará que todo fluya. 
  • Explicar cómo será, describir cada detalle de lo que harán en cada fecha de las fiestas, esto permite que el factor sorpresa se reduzca, porque ya todo ha sido suficientemente inesperado para todos. Responder todas las preguntas y permitir propuestas es muy importante. 
  •  Todos están en la misma situación y tienen las mismas expectativas; mantenerse unidos y buscar lo positivo de la realidad que están viviendo, hará que cada momento se transforme en una experiencia para crecer. 
  • Todo el tema relacionado con la pandemia y el coronavirus puede superar el entendimiento de alguno de los hijos, o miembro de la familia; así que, hay que dejar la puerta abierta a las emociones y hacerles sentir que sea cual sea el sentimiento está bien. 
  • Aunque ingeniemos la forma de mostrar la mejor cara de una situación que es bien complicada, hay que tratar de ser realistas en el dialogo. 
  •  Todo tiene su momento; cada quien lleva su propio proceso. Respetar el tiempo que se tome cada miembro de la familia para asumir cómo será la celebración de la navidad es fundamental para lograr la armonía.

Conectar no es sólo algo físico, hay muchas formas de mantenernos unidos con quienes forman parte de nuestra vida. 

Somos una generación camaleónica, capaz de adaptar cada circunstancia.

Todo está tocado por la pandemia, así que el reto para las familias, será transformar un ambiente pesimista en un entorno acogedor. Recibir positivamente el cambio porque este da la bienvenida a lo nuevo.

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